Marrakech, fundada por la dinastía de Saadiens, está al pie del Atlas, a 180 km del océano. Durante siglos, gracias a su Palmeral ella a verano la etapa de las caravanas de camellos, proviniendo de Sáhara y de toda el África. La ciudad acogía, al abrigo detrás de las paredes fortificadas por su medina, a una población de todo horizonte, vivida con los camellos en los numerosos fondouks (hoteles-paradas de la época) todavía visibles hoy. De su historia secular de ciudad etapa proviene, sin duda alguna, lo siento a la acogida notable de la población.
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